El baño en la sauna es un diálogo con el cuerpo, no una prueba de resistencia. La duración ideal depende de la temperatura, la humedad y su estado personal, pero la mayoría de los expertos recomiendan entre 8 y 15 minutos por ronda, seguidos de enfriamiento y descanso.
Comprender la respuesta del organismo
En los primeros minutos, los vasos sanguíneos se dilatan, aumenta la circulación y el ritmo cardíaco se eleva como durante un ejercicio ligero. Alrededor de los diez minutos, el cuerpo alcanza su pico térmico, lo que desencadena la transpiración y la liberación de endorfinas.
Por qué funcionan mejor las sesiones más cortas
Después de unos 15 minutos, el cuerpo empieza a deshidratarse y a perder minerales. Prolongarse más allá de este punto puede provocar mareos o fatiga. Rondas cortas y repetidas -con un enfriamiento adecuado entre ellas- proporcionan mayores beneficios sin estrés.
El ritmo clásico
La práctica finlandesa tradicional sigue un patrón sencillo: calor → frío → reposo → repetición. Dos o tres ciclos de 10-15 minutos cada uno proporcionan un efecto terapéutico completo al tiempo que mantienen la experiencia agradable y segura.
En Spa Emeralda, En la sauna, animamos a los clientes a disfrutar de la sauna de forma consciente, no al final del temporizador, sino en el momento en que el cuerpo dice “basta”.
