Pocas terapias calman el sistema nervioso con tanta eficacia como la sauna. Su calor constante, la respiración rítmica y la ausencia de ruido se combinan para restablecer la respuesta del organismo al estrés.
Explicación de la respuesta al estrés
Cuando nos enfrentamos a la tensión, los niveles de cortisol aumentan y los vasos sanguíneos se contraen. La sauna invierte este estado. El calor dilata los vasos sanguíneos, reduce la presión arterial y envía al cuerpo la señal de que es seguro relajarse.
La ciencia de la terapia de calor
Las investigaciones demuestran que el uso regular de la sauna reduce el cortisol, aumenta la liberación de serotonina y mejora la calidad del sueño. Después de una sesión, la variabilidad de la frecuencia cardiaca -un marcador clave de la resiliencia- vuelve a equilibrarse.
Beneficios emocionales
La sauna crea un entorno natural de atención plena. La combinación de calor, quietud y respiración lenta ayuda a asentar las emociones y a aclarar los pensamientos.
En Spa Emeralda, En la sauna, no vemos el estrés como un enemigo, sino como una energía que hay que transformar. En la sauna, la tensión simplemente se funde, dejando paz donde antes vivía el esfuerzo.
